El trágico fallecimiento de Doña Maricarmen Abascal, tras ser desahuciada a sus 87 años del hogar que habitó durante más de siete décadas, nos recuerda de la forma más dolorosa que la vivienda no puede ser tratada como un simple bien de mercado. Su historia ha levantado a miles de voces en las calles bajo el clamor de "Todos somos Maricarmen" y su propio ruego de "Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro". Este doloroso suceso nos convoca a alzar la voz en defensa de los más vulnerables frente a un sistema que prioriza la especulación inmobiliaria por encima de la vida humana.
Defendemos de manera inquebrantable el derecho de las personas mayores y de las familias a contar con una vivienda digna y segura. El hogar es el pilar más sagrado en la vida de una familia; es el refugio donde se construye la identidad, se preserva la memoria y se garantiza la tranquilidad, especialmente en la etapa final de la vida. Arrebatar este santuario a una persona vulnerable es una violación profunda a la protección de los derechos humanos. Si bien el caso de Maricarmen es una inmensa tragedia que nos debe llamar a la reflexión profunda y a la acción ciudadana inmediata, no podemos olvidar que ella fue, tristemente, la cara pública de una realidad silenciada; una lacra que afecta diariamente a cientos de miles de familias en nuestro país y cuyas voces y tragedias nunca fueron escuchadas.
Por ello, exigimos la promulgación urgente de leyes contundentes que prohíban el modelo de negocio especulativo y el monopolio de las viviendas en alquiler por parte de corporaciones y grandes fondos de inversión, a quienes desde diversos sectores políticos y ciudadanos ya señalan abiertamente como "buitres". Es imperativo frenar la usura y los abusos desmedidos contra las personas que no pueden hacer frente a las subidas desorbitadas de precios. La vivienda debe cumplir una función social y nunca ser un instrumento para el enriquecimiento desproporcionado de unos pocos a costa de la desesperación y la salud de muchos. En este sentido, deben promoverse políticas públicas, comerciales y del sistema bancario que vuelvan a hacer posible que las familias jóvenes aspiren a tener su propio hogar.
Hacemos un recordatorio de su responsabilidad a todos los políticos españoles (indistintamente del partido político) de que los derechos humanos y las garantías sociales de los ciudadanos no se negocian. Es inaceptable que se siga descuidando un tema tan vital que lleva años desatendido, dejando a miles de familias a la intemperie. Como se ha escuchado denunciar en las concentraciones de la Puerta del Sol y en boca de representantes políticos: cuando el sistema rentista ahoga a los más vulnerables, "no son muertes, son asesinatos". Urgen políticas habitacionales estables e intervenciones reales que pongan la dignidad de las personas en el centro de la legislación, asegurando de una vez por todas que ninguna otra persona tenga que enfrentar sus últimos días despojada de su hogar al grito doloroso de que "entre todos la mataron y ella sola se murió", como lamentaban los ciudadanos en la radio nacional.
No te olvidamos, Maricarmen, y no dejaremos de luchar. Inspirados en tu historia, se ha encendido una mecha que ya no se va a apagar, las ciudadanas y ciudadanos de España, ejerciendo la acción ciudadana, reuniremos en una primera fase más de 100.000 apoyos ciudadanos en esta iniciativa. Nuestro objetivo es unir nuestras voces, para exigirle a “todos” los políticos y al Gobierno de España, que no queremos más promesas vacías ni debates estériles. EXIGIMOS SOLUCIONES REALES.
100.000 voces unidas decimos: "Todos somos Maricarmen".
1 Comentario
Importante iniciativa 👍